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03/04/2025

Aeronáuticos del Lado Aire versus los del Lado Tierra en un aeropuerto

Juan A. José / Miércoles, 2 Abril 2025 - 01:00

Si bien en el sentido estricto toda persona voluntariamente relacionada personal o profesionalmente con el vuelo humano con justicia debe ser considerado como un aeronáutico, por cierto, privilegio de unos cuantos, el hecho es que esa calificación tiene mucho que ver con el amor que se tiene por la actividad y con el deseo de ponerse esa camiseta, de ahí que tal y como como ya he comentado en columnas anteriores podemos distinguir aeronáuticos que viven de lo aéreo y otros que viven para ello. 

A los primeros no suelo verlos como tal, por lo menos en ese sentido romántico del adjetivo que caracteriza a la pasión por las actividades aeroespaciales, comenzando por el vuelo. Claro está que hay quienes conjuntamos ambas acepciones, es decir que amamos vivir de nuestra labor aeronáutica. Afortunadamente hay quienes se vuelven adictos a la turbosina desde el momento en el que tienen un primer contacto con la aviación. Evidentemente hay excepciones, lo cual no impide que contribuyan, muchas veces de manera significativa al desarrollo de la industria, les gusten o no los aviones o les desagrade hasta el simple hecho de volar como pasajero. En esta oportunidad voy a hablar de la diferencia entre los aeronáuticos del llamado Lado Tierra de un aeródromo y los de su Lado Aire. Como sabemos, el Lado Tierra corresponde esencialmente a las áreas en las que no tienen lugar operaciones de aeronaves, caso por ejemplo de los edificios terminales. Por consiguiente, el Lado Aire es donde las aeronaves hacen lo suyo, caso de las pistas, calles de rodaje y plataformas. La labor profesional en el Lado Aire es por ejemplo la de los decibeles emitidos por un motor; la del vértigo de una plataforma o la de volar, actividades en las que la palabra seguridad tiene importancia capital, contrario a las labores en el Lado Tierra en las que sin menospreciar por ningún motivo a la seguridad se privilegia por ejemplo a la eficiencia y la sostenibilidad. 

Estamos hablando entonces de unos aeronáuticos básicamente de escritorio y de otros de operación, ambos indispensables y que además pueden eventualmente pasar de un lado a otro del espectro, eso sí, sin perder su esencia, la cual marca su desempeño y actitud en el mismo. Y es que quien pertenece al aire, para el que una aeronave es algo más que una cifra o un activo, siempre se sentirá más cómodo dentro, cerca o viendo una, algo que no siempre sucede con quien se desempeña pegado a una computadora en una oficina, procurando mantenerse lo más lejos posible del bullicio de las operaciones a nivel aeropuerto.

Insisto, si bien no siempre, el vínculo con lo aeronáutico tiende a ser más íntimo y duradero entre quienes prestan sus servicios en el Lado Aire que entre los que lo hacen en el Lado Tierra o simple y sencillamente fuera de un aeródromo. 

¿Qué clase de aeronáutico es usted estimado lector?

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